Vigilia de oración contra la LGTBfobia organizada de Ichthys en Sevilla

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Fantástica la vigilia de oración de ayer contra la LGTBfobia organizada por l@s herman@s de Ichthys en Sevilla. Entre unas 90 y 100 personas de todas las edades, de todas las orientaciones, identidades y sensibilidades (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, heterosexuales…), así como de distintos grupos de la Iglesia, tuvimos la oportunidad de compartir una verdadera experiencia orante, donde cada persona pudo compartir lo que siente y cómo se sitúa ante el mundo y ante la fe en el mensaje de Jesucristo desde su propia realidad.

Hubo ocasión de escuchar y compartir testimonios por parte de personas con diferentes realidades. Algunos de ellos realmente impactantes y a la vez esperanzadores por reencontrarse con un grupo cristiano LGTBH. Compartir estas experiencias personales nos ayuda a tomar conciencia de las situaciones de dolor y aislamiento que muchas personas vivimos, a sanar heridas y a crecer personal y espiritualmente en la fe en nuestro Padre/Madre, que nos Ama tal como nos creó.
El clima y la ambientación (a cargo de Pueblo de Dios), acogidos por nuestr@s herman@s del Centro Arrupe, de Sevilla, ayudó mucho a entrar en oración y estar con y en el Señor.
Por todo ello, queremos agradecer enormemente a nuestr@s herman@s de Ichthys su invitación y que hiciesen posible esta maravillosa experiencia orante, altamente positiva y esperanzadora. Estamos convencid@s de que tenemos que unirnos en torno al Espíritu y ser visibles dentro de nuestra Iglesia. Es el Señor el que nos llama y nos quiere a su lado.

Dando gracias al Señor por el compromiso CVX-ICHTHYS en Sevilla en misión familia y acompañamiento a la diversidad. Gracias por los testimonios y los procesos, porque no hace ni dos años que comenzamos a caminar y parece que ha pasado mucho más tiempo.
Gracias por la historia compartida, por los que estuvimos y por los que no, por el grupo de confirmación de una parroquia que se unió, por Pueblo de Dios que nos facilitó rezar cantando, por el reencuentro y el reconocimiento mutuo, por el perdón y la gratitud, por “desdramatizar” y por celebrar con alegría.
Gracias al Dios de la sorpresa que no nos deja indiferentes, que nos “zamarrea” y nos hace salir al encuentro.

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