Vigilia en Bergamo (Italia): “No a la homofobia”. El obispo: “la comunidad sea acogedora”

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Artículo de Carmelo Epis publicado por L’Eco di Bergamo (Italia) del 17 de mayo de 2019

Existen muchas condiciones diferentes, no solo la homosexualidad. Se necesita una aceptación mutua para caminar juntos por el camino de la fe, hecho de mediación cultural: el Evangelio es eterno, pero debe encarnarse en la historia”. Es un paso de las reflexiones del obispo Francesco Beschi, ayer noche en la iglesia de San Fermo (en Bérgamo), en la vigilia de oración para superar la homofobia y la intolerancia, con el tema “Una fe que libera, una comunidad que acoge“.

La vigilia – propuesta por la comunidad de San Fermo, el grupo “La creta” y la Iglesia valdense de Bérgamo – es la primera que se lleva a cabo en una iglesia católica en nuestra ciudad. Numerosas personas estuvieron presentes, con los sacerdotes de San Fermo; fra Paolo Giavarini, que acompaña espiritualmente a los homosexuales que hacen referencia al grupo «La creta»; Winfrid Pfannkucke, pastor de la Iglesia de valdense de Bergamo.

La vigilia estuvo marcada por cantos, lecturas de pasajes bíblicos y oraciones. «Expresamos nuestro agradecimiento al obispo por estar entre nosotros – dijo un joven -. Esta vigilia es un signo de acogida hacia personas con diferentes formas de vida. Debemos liberarnos de los prejuicios arrogantes, de la homofobia y de la transfobia. La fe nos pide aceptar a todos, porque todos son portadores de historia».

Siguió el testimonio del grupo de adolescentes de San Fermo. «Esta vigilia nos llama ante todo como jóvenes. Nadie tiene que ser etiquetado». «Soy creyente y soy homosexual» – dijo otro joven -. Nuestra afectividad no debe alejarnos de la Iglesia. También nosotros somos un recurso para las parroquias».

A seguir hubo la intervención del obispo sobre la frase del profeta Isaías «Porque eres precioso a mis ojos», pronunciada por Dios al pueblo judío en el exilio. “Son palabras fuertes. La comunidad cristiana debe reflejar esta mirada hacia cada persona“. Esta mirada debe huir de cualquier tipo de desprecio.

El desprecio – continuó el obispo – se difunde y se alimenta en muchas ocasiones, junto con la humillación y el rechazo. Que la mirada de los cristianos nunca sea así, sino que también se haga alimento de una ciudadanía fraterna, porqué cada persona es portadora de derechos y deberes”.

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